jueves, enero 09, 2014

Evocación familiar


Por: Lidía Sánchez

En 1955 nuestra familia se trasladò a vivir en la Casa-Cuartel de la Comisarìa de Infantas donde mi padre, el S.O. Marino Sànchez fuè Comisario y vivimos allì cerca de dieciocho años. Durante el perìodo que la comandò mi padre fuè una comisarìa activa, con las donaciones de las haciendas construyò la gruta que albergaba la Virgen y luego construyò con los presos ocasionales el campo de fulbito que acogìa a todos los jòvenes. El, apasionado deportista organizaba equipos de fulbito con presos (habìa una celda) en un campo apropiado, asfaltado que llevaba el nombre de un policìa caìdo en su deber (apellido Rojas... no recuerdo bien pero estaba estampado sobre la pequeña tribuna). Tambièn se confrontaban partidos de basquetball "policìas vs. reverendos padres San columbanos" integraban R.P Pablo, R.P.Miguel reforzados por otros jòvenes. La jurisdicciòn de la comisarìa era vastìsima, desde las cercanìas a la Portada de guìa hasta casi Collique y desde la nueva autopista hasta lo que hoy es Santa Luzmila. Todas las donaciones se invertìan en beneficio social, se sostenìa incluso la Fiesta de la Policìa (30 agosto) un desayuno general y un almuerzo para todos! En fila, ordenadamente llevaban sus utensilios, platos, ollas y mi madre y sus hermanas cocinaban quien no lo recuerde creo que no viviò en Infantas.

Existen mil episodios, anècdotas que recuerdo en esa comisarìa, al fin "era mi casa" donde mi padre con caràcter y firmeza afrontò de igual modo frente al gamonal como al peòn, sobre todo contra todo quien quiso abusar, humillar o maltratar. El se despojaba de la polaca (uniforme) y reclamaba a los maridos violentos de pegarle a otro hombre en igual condiciones fìsicas y no a una mujer, muchas veces se cogiò a golpes contra esa clase inhumana de seres que se dicen llamar hombres, hubieron casos de mala policìa,de malos ciudadanos tambièn, le robaron nuestra màquina de escribir mientras se desarrollaba una de esa fiestas, felizmente notaron al ladròn y este la tirò a la acequia que pasaba en frente, los recuerdo tanto como las demàs personas que vivieron en el lugar pero es mejor dedicar palabras a las obras buenas, a la positividad por los jòvenes que leen esta pàgina para que lean la memoria de un pueblo importante como organizaciòn donde hubieron tambièn policìas honestos, altruìstas, con una òptima cultura como la de mi padre que no fuè un simple policìa, pero por sobre todo fuè un justo policìa al cual muchos llamaban "manos limpias", son los hechos los que cuentan y los principios de una vida coherente que pasa por el oficio, la riqueza humana y los principios de vida. S.O. Marino Sànchez Figueroa, mi padre.


Fotografía de Juan Gunther

1 comentario:

  1. La disponibilidad y la voluntad con que las personas comentamos es un gran deseo de "volver a ser ninos", esa es la mirada que acompana este recorrido de historias y anècdotas, o por lo menos ahora lejos de ese punto de referencia importante nos refugiamos en tiernos recuerdos. Nos contamos con en nuestra mente pantalones cortos y mediecitas cubanas, corriendo por entre esas innolvidables Calle Nueva, Las cenizas o el Puesto (comisarìa) de Infantas, es que cada uno de nosotros es un mosaico de esta historia que uds. habilmente se han "atrevido" a recrear abriendo este antiquìsimo libro, que representa una posibilidad no solo nostàlgica de expresiòn sino de identidad social, que establece un puente entre viejas generaciones con los actuales pobladores y desarrolla una memoria organizativa, còmo vivìamos, què hacìamos, los jòvenes diràn y què me importa el pasado? bien, estos viejos contenidos nos ligaron y acrecentaron el sentido de pertenencia a un lugar para sentirnos màs que infantinos, peruanos, esa es la esencia de nuestra identidad, no por casualidad escribimos desde puntos lejanìsimos de la tierra, "volvemos" a lo que fuimos, esa es una razòn de vida que hemos llevado por el mundo. Gracias a los bloggers, a su "osadìa" que los hace grandes.

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