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martes, mayo 08, 2018
viernes, noviembre 04, 2016
viernes, julio 15, 2016
Casa Hacienda Infantas. Restauración.
Trabajo realizado por Pedro Alvarez C. Restauración virtual de la Casa Hacienda Infantas del pueblo de Infantas, en la zona noreste del distrito de San Martín de Porres.
Antigua Casona Infantas - Restauración de Monumentos from Pedro Alvarez on Vimeo.
Antigua Casona Infantas - Restauración de Monumentos from Pedro Alvarez on Vimeo.
martes, agosto 20, 2013
EL FERROCARRIL LIMA - ANCÓN
Extracto del Libro de Oro de San Martín de Porres
Cuando el 19 de Abril de 1870 se ordenó la apertura del tráfico del ferrocarril entre Lima y Ancón, y posteriormente se inauguró oficialmente el tramo que faltaba, entre Ancón y Chancay, el 7 de Diciembre de 1870, con la presencia de las autoridades y las personalidades más beneficiarias, se sintió un nuevo porvenir a esta parte del norte de Lima.
Cuando el 19 de Abril de 1870 se ordenó la apertura del tráfico del ferrocarril entre Lima y Ancón, y posteriormente se inauguró oficialmente el tramo que faltaba, entre Ancón y Chancay, el 7 de Diciembre de 1870, con la presencia de las autoridades y las personalidades más beneficiarias, se sintió un nuevo porvenir a esta parte del norte de Lima.
Los más agradecidos con la obra fueron los hacendados productores de azúcar, ubicados en el valle de Comas y Carabayllo, que deseaban sacar sus artículos al mercado local y externo, quienes no solamente la promovieron sino también participaron directamente en su construcción. Esto quedó manifestado el 21 de Julio de 1868, cuando el gobierno aceptó el traspaso de los privilegios de la construcción del ferrocarril, que antes había sido dado (19 de Agosto de 1867) a Modesto Basadre, a una sociedad que tenía intereses en el valle del río Chillón, que estaba integrada por algunas personas que poseían propiedades e inversiones en esta parte del valle: Nicolás Rodrigo (en la hacienda Pro y Comas), Emilio Althaus (socio de Tenaud en Infantas), José F. Canevaro, Miceno Espantoso, y Waldo Graña (delegado del concejo de Carabayllo en 1879).
Éstos tuvieron el apoyo del Presidente José Balta y Montero (1868-1872), quien no sólo ayudó a transferir el privilegio a los inversionistas del valle, sino también el mismo Estado invirtió con un porcentaje económico importante en su construcción. Se pensaba que con solamente la construcción del ferrocarril se garantizaría una dinámica comercial y económica en todo su recorrido. Esto no sucedió así. Los más beneficiados fueron los inversionistas del valle dedicados a la caña de azúcar, no ocurriendo lo mismo cuando se incrementó la producción del algodón en las haciendas cercanas al ferrocarril.
La intención era construir un ferrocarril hasta el valle y puerto de Huacho, con algunas ramificaciones a los interiores de su radio de influencia. Pero sólo llegó hasta el Km. 66, en el valle Chancay, con algunas deficiencias en su trazo y recorrido, como la zona de Pasamayo, que resultó siendo muy desagradable por el peligro y temor que generaba.
Sin embargo esta nueva vía permitió que algunos predios que se encontraban cerca a su recorrido adquirieran otro valor. Esto sucedió, por ejemplo, con la hacienda Pro, propiedad de Nicolás Rodrigo, que hacia 1860 había sido cotizada en 142,946 pesos y 3 ½ reales, sin considerar la mano de obra que había sido liberada unos años antes; y que para el año 1871, un año después de la inauguración de la línea férrea, se encontraba valorada en 172,748.55 soles.
El ferrocarril, desde un inicio, era administrado por la empresa constructora, pero debido a deficiencias en su conducción y manejo económico, el Estado, que desde el comienzo había tenido participación económica en esta obra,a través del préstamo de unos bonos a la compañía férrea, obteniendo de esta manera acciones en la empresa, decidió tomar el control de la misma. Por Decreto Supremo del 29 de Marzo de 1872 el gobierno adquirió el dominio exclusivo y absoluto del ferrocarril.
A pesar de este cambio, la administración del ferrocarril continuó en pérdida. Durante el bienio de 1874 -75 hubo un déficit de 21,500 soles. El gobierno decidió darlo en arriendo, para lo cual sacó a licitación su manejo. Pero ante las propuestas poco atractivas decidió continuar con la administración hasta más adelante, en que volvió a sacarlo en oferta. El 16 de Enero de 1877 la sociedad Althaus y Tenaud resultó ganadora con la propuesta de 80,000 soles anuales lo que quedó refrendado con el decreto del 21 de Febrero de 1877. Pero, debido a un recurso de apelación fue nuevamente sacado a remate resultando ganador esta vez, el 25 de Mayo de 1877, los señores Adriano Bielich y Mariano Cesti Ca, con una propuesta de 100,000 soles anuales y la construcción de algunas obras de ingeniería para utilidad de este medio de transporte.
Uno de los que realizó el viaje hasta Infantas, afines del XIX, fue el alemán Ernest Midendorf, quien de esta aventura decía: “El autor, acompañado por algunos amigos, visitó esta región una clara mañana del mes de agosto, que es generalmente nublado. Primero viajamos en el tren de Ancón hasta la hacienda Infantas, una gran plantación de caña de azúcar a media legua de Lima, con elegante residencia y que posee instalaciones modernas y excelentes máquinas para la elaboración de azúcar y alcohol. Allí recorrimos a caballo, que pusieron a nuestra disposición, los cañaverales entre tapias. En otra oportunidad, este mismo viajero decía del área distrital, después de otro recorrido: “El viaje es el paseo más agradable que puede hacerse desde Lima. La línea desciende al principio por un suave declive de varias millas a través de una amena zona, rica en vegetación, pasa por cañaverales y campos de pasto rodeados de árboles y llega entonces al río del valle de Chillón.
Desde el inicio funcionaba con 9 locomotoras que llevaban nombres de los lugares de su recorrido. Una de ellos tenía la mención de Infantas. Pero estas maquinarias rápidamente se malograron. Para 1884, durante la ocupación chilena, se decía que sólo dos estaban en servicio; las otras inutilizables. La que llevaba el nombre de Infantas se encontraba irrecuperable. Éstas partían desde una modesta estación inicial, llamada Tajamar, ubicada a la altura del Puente Palma, el cual después de cruzarlo, hacia el lado derecho del río, enrumbaba en dirección hacia Ancón.
Al pasar por las estaciones del área distrital eran embarcados volúmenes considerables de azúcar y otros derivados de la misma, para ser transportados al puerto de Ancón, de donde eran enviados al mercado externo. En 1903 los ingenios de las haciendas Chuquitanta, Infantas y Naranjal sacaban sus embarques por este puerto, haciendo uso del ferrocarril.
Durante la guerra con Chile (1879-1883), parte del tramo del ferrocarril fue destruido. En plena convulsión bélica su administración fue transferida, en Mayode 1880, a la Compañía del Ferrocarril de la Oroya. Se dice que los chilenos pusieron explosivos en eltramo entre Ancón – Chancay, lo que, junto con el abandono y la falta de mantenimiento, generó que la línea sea cubierta por la arena de Pasamayo.
Después de la guerra, el ferrocarril se encontraba muy dañado. Cuando el Estado decidió entregar los ferrocarriles a través del contrato Grace (1890), a la empresa inglesa Peruvian Corporation, en representación de los tenedores de la deuda externa, esta última puso reparos con la línea a Chancay por que resultaba muy costosa repararla, además de que era una vía poca rentable. Muy pocos pasajeros recogía y el transporte de productos era escaso, aunque con algunos repuntes en el verano.
Sin embargo, con la firma del contrato Grace, los ingleses sólo aceptaron el tramo del ferrocarril de Lima a Ancón, que era parte del ferrocarril de La Oroya, dejando en manos del Estado el tramo de Ancón a Chancay que se encontraba destruido; desmembrándose de esta manera uno de los ferrocarriles del Estado.
A partir de esa fecha se hablaría sólo del ferrocarril Lima - Ancón. Y como formaba parte del Ferrocarril Central, todas las normas dictadas para el segundo tenían ingerencia en el primero.
Pero el uso industrial fue el más importante, ya que algunas haciendas habían extendido líneas férreas internas, dentro de su predio e interconectadas con la vía principal del ferrocarril. En 1886, la hacienda Naranjal, aunque todavía no había hecho las instalaciones férreas internas, tenía en su almacén las piezas indispensables para instalar la hasta la hacienda Aznapuquio y la vía principal. Con ese sentido, entre otros, su propietario arrendó parte de la hacienda (100 fanegadas) a Guillermo Raineri y Eduardo Costa, para que ellos la instalen hasta esos puntos, para de esta manera sacar sus productos al mercado externo, cuyos gastos tendrían que estar cubiertos por los socios, pero reembolsable hasta por un 50% por el propietario.
Por otro lado, la hacienda Aznapuquio estableció una red moderna de vía férrea al interior de la propiedad, con locomotoras y carros, para hacer más rápidas las diversas etapas del procesamiento. Ésta se encontraba intercomunicada con la Estación Repartición que quedaba junto a la hacienda. En Junio de 1896, cuando sus propietarios Guillermo Ranieri y Francisco Talleri, arrendaron parte de la hacienda al italiano Emilio Caltani, con una merced conductiva de 100 soles mensuales, se estableció que podía utilizar la pequeña línea férrea hasta la Estación Repartición.
Para 1898 las vías internas de las haciendas se habían extendido considerablemente. La hacienda Infantas tenía 5,000 metros de línea férrea, 2,000 metros de línea férrea deCaudivilla, una locomotora, una maquinaria, dos pescantes a vapor y un gasómetro; la hacienda Pro y Comas tenían 5,000 metros de línea férrea de Caudivilla y una maquinaria; mientras Chuquitanta poseía 7000 metros de línea férrea de Caudivilla, dos locomotoras y una maquinaria.
En 1912, la Sociedad Industrial Infantas Limitada, propietaria de la hacienda Infantas, que había comprado cuatro años antes la hacienda Caudivilla y anexos, construyó una línea férrea entre estas dos propiedades, comunicándose internamente, la misma que estaba a su vez intercomunicada con la vía principal del ferrocarril.
Para construir esta vía férrea, entre estas dos haciendas, los rieles tuvieron que cruzar una hacienda que quedaba entre ellas (Chacra Cerro). Para ello la Sociedad tuvo que establecer un convenio con la propietaria de esta última hacienda (Adela Vargas) para poder utilizar sus tierras, Obteniendo a su favor el uso de los desagües que venían de las sementeras de Caudivilla, además de otras aguas de riego de su uso.
Este tejido vial entre las haciendas y el ferro-carril se encuentra ilustrado en el plano “Lima y Alrededores” del año 1935 realizado por el Servicio Geográfico del Ejército, donde se observa la función de las estaciones Repartición e Infantas. Desde la primera estación se prolonga una línea, en forma de “L”, con ramificaciones, para llegar a las casas haciendas de Aznapuquio y Naranjal. Mientras, desde cerca de la segunda estación, sucede lo mismo hasta los interiores de la misma hacienda.
Pero también este plano presenta los cambios que se venían dando en esos años, el uso de la carretera para automóviles en reemplazo del ferrocarril. La hacienda Pro va a ser la primera en esta transformación al tener una carretera propia desde la vía principal (Lima-Ancón) hasta la casa hacienda.
Durante la década del treinta (sigloXX) el ferrocarril sufre un debilitamiento debido a la modernización de los medios de transporte. Esto se produjo sobre todo gracias a la construcción de la carretera a Ancón entre 1931-1934, por la Junta Departamental de Lima Pro desocupados, a cargo del ingeniero Heli Mantilla López; la construcción del Puente del Ejército en 1936, que apertura otras vías de acceso hacia el norte de la ciudad; y la caída de la economía cañavelera delas haciendas de los valles de Comas y Carabayllo que tuvo su punto culminante en 1938 con el cierre del ingenio de Naranjal. Estos hechos posibilitaron su poco uso.
Todo el texto e imágenes tomadas del Libro de Oro de San Martín de Porres.
Bibliografia incluida en el libro.
Gracias a su gran aporte
http://www.mdsmp.gob.pe/libro/LIBRO%20DE%20ORO%20MDSMP.html
La intención era construir un ferrocarril hasta el valle y puerto de Huacho, con algunas ramificaciones a los interiores de su radio de influencia. Pero sólo llegó hasta el Km. 66, en el valle Chancay, con algunas deficiencias en su trazo y recorrido, como la zona de Pasamayo, que resultó siendo muy desagradable por el peligro y temor que generaba.
Sin embargo esta nueva vía permitió que algunos predios que se encontraban cerca a su recorrido adquirieran otro valor. Esto sucedió, por ejemplo, con la hacienda Pro, propiedad de Nicolás Rodrigo, que hacia 1860 había sido cotizada en 142,946 pesos y 3 ½ reales, sin considerar la mano de obra que había sido liberada unos años antes; y que para el año 1871, un año después de la inauguración de la línea férrea, se encontraba valorada en 172,748.55 soles.
El ferrocarril, desde un inicio, era administrado por la empresa constructora, pero debido a deficiencias en su conducción y manejo económico, el Estado, que desde el comienzo había tenido participación económica en esta obra,a través del préstamo de unos bonos a la compañía férrea, obteniendo de esta manera acciones en la empresa, decidió tomar el control de la misma. Por Decreto Supremo del 29 de Marzo de 1872 el gobierno adquirió el dominio exclusivo y absoluto del ferrocarril.
A pesar de este cambio, la administración del ferrocarril continuó en pérdida. Durante el bienio de 1874 -75 hubo un déficit de 21,500 soles. El gobierno decidió darlo en arriendo, para lo cual sacó a licitación su manejo. Pero ante las propuestas poco atractivas decidió continuar con la administración hasta más adelante, en que volvió a sacarlo en oferta. El 16 de Enero de 1877 la sociedad Althaus y Tenaud resultó ganadora con la propuesta de 80,000 soles anuales lo que quedó refrendado con el decreto del 21 de Febrero de 1877. Pero, debido a un recurso de apelación fue nuevamente sacado a remate resultando ganador esta vez, el 25 de Mayo de 1877, los señores Adriano Bielich y Mariano Cesti Ca, con una propuesta de 100,000 soles anuales y la construcción de algunas obras de ingeniería para utilidad de este medio de transporte.
La primera sección del ferrocarril funcionaba hasta Ancón, con cinco estaciones ubicadas según el uso y necesidad de los usuarios. Las dos primeras, después de Lima, estaban ubicadas en el área distrital: Repartición (Km.8) e Infantas (Km. 13). Estas dos eran utilizadas por los comerciantes y hacendados cañaveleros del valle de Comas. La primera por Naranjal y Aznapuquio, mientras que la segunda por Infantas, Pro y Chuquitanta. Aunque al parecer la primera era más activa que la segunda. Según el censo de población de 1876, la Estación Repartición tenía 12 habitantes (9 hombres y 3 mujeres), mientras la Estación Infantas tan sólo 2 habitantes (ambos hombres) Ese mismo año (1876) se encontraba como administrador general del ferrocarril Lima Chancay: Rolando H. East. Mientras los jefes de las Estaciones Repartición e Infantas eran: Segundo Briceño y Federico Vizquera respectivamente. Por otro lado, la Estación de PuentePiedra era utilizada, entre otros, por los miembros del pueblo de San Pedro de Carabayllo.
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| Fuente: CISNEROS, Carlos Frutos de la Paz. pag 183. |
Uno de los que realizó el viaje hasta Infantas, afines del XIX, fue el alemán Ernest Midendorf, quien de esta aventura decía: “El autor, acompañado por algunos amigos, visitó esta región una clara mañana del mes de agosto, que es generalmente nublado. Primero viajamos en el tren de Ancón hasta la hacienda Infantas, una gran plantación de caña de azúcar a media legua de Lima, con elegante residencia y que posee instalaciones modernas y excelentes máquinas para la elaboración de azúcar y alcohol. Allí recorrimos a caballo, que pusieron a nuestra disposición, los cañaverales entre tapias. En otra oportunidad, este mismo viajero decía del área distrital, después de otro recorrido: “El viaje es el paseo más agradable que puede hacerse desde Lima. La línea desciende al principio por un suave declive de varias millas a través de una amena zona, rica en vegetación, pasa por cañaverales y campos de pasto rodeados de árboles y llega entonces al río del valle de Chillón.
Desde el inicio funcionaba con 9 locomotoras que llevaban nombres de los lugares de su recorrido. Una de ellos tenía la mención de Infantas. Pero estas maquinarias rápidamente se malograron. Para 1884, durante la ocupación chilena, se decía que sólo dos estaban en servicio; las otras inutilizables. La que llevaba el nombre de Infantas se encontraba irrecuperable. Éstas partían desde una modesta estación inicial, llamada Tajamar, ubicada a la altura del Puente Palma, el cual después de cruzarlo, hacia el lado derecho del río, enrumbaba en dirección hacia Ancón.Al pasar por las estaciones del área distrital eran embarcados volúmenes considerables de azúcar y otros derivados de la misma, para ser transportados al puerto de Ancón, de donde eran enviados al mercado externo. En 1903 los ingenios de las haciendas Chuquitanta, Infantas y Naranjal sacaban sus embarques por este puerto, haciendo uso del ferrocarril.
Durante la guerra con Chile (1879-1883), parte del tramo del ferrocarril fue destruido. En plena convulsión bélica su administración fue transferida, en Mayode 1880, a la Compañía del Ferrocarril de la Oroya. Se dice que los chilenos pusieron explosivos en eltramo entre Ancón – Chancay, lo que, junto con el abandono y la falta de mantenimiento, generó que la línea sea cubierta por la arena de Pasamayo.
Después de la guerra, el ferrocarril se encontraba muy dañado. Cuando el Estado decidió entregar los ferrocarriles a través del contrato Grace (1890), a la empresa inglesa Peruvian Corporation, en representación de los tenedores de la deuda externa, esta última puso reparos con la línea a Chancay por que resultaba muy costosa repararla, además de que era una vía poca rentable. Muy pocos pasajeros recogía y el transporte de productos era escaso, aunque con algunos repuntes en el verano.
Sin embargo, con la firma del contrato Grace, los ingleses sólo aceptaron el tramo del ferrocarril de Lima a Ancón, que era parte del ferrocarril de La Oroya, dejando en manos del Estado el tramo de Ancón a Chancay que se encontraba destruido; desmembrándose de esta manera uno de los ferrocarriles del Estado.
A partir de esa fecha se hablaría sólo del ferrocarril Lima - Ancón. Y como formaba parte del Ferrocarril Central, todas las normas dictadas para el segundo tenían ingerencia en el primero.
Pero el uso industrial fue el más importante, ya que algunas haciendas habían extendido líneas férreas internas, dentro de su predio e interconectadas con la vía principal del ferrocarril. En 1886, la hacienda Naranjal, aunque todavía no había hecho las instalaciones férreas internas, tenía en su almacén las piezas indispensables para instalar la hasta la hacienda Aznapuquio y la vía principal. Con ese sentido, entre otros, su propietario arrendó parte de la hacienda (100 fanegadas) a Guillermo Raineri y Eduardo Costa, para que ellos la instalen hasta esos puntos, para de esta manera sacar sus productos al mercado externo, cuyos gastos tendrían que estar cubiertos por los socios, pero reembolsable hasta por un 50% por el propietario.
Por otro lado, la hacienda Aznapuquio estableció una red moderna de vía férrea al interior de la propiedad, con locomotoras y carros, para hacer más rápidas las diversas etapas del procesamiento. Ésta se encontraba intercomunicada con la Estación Repartición que quedaba junto a la hacienda. En Junio de 1896, cuando sus propietarios Guillermo Ranieri y Francisco Talleri, arrendaron parte de la hacienda al italiano Emilio Caltani, con una merced conductiva de 100 soles mensuales, se estableció que podía utilizar la pequeña línea férrea hasta la Estación Repartición.
Para 1898 las vías internas de las haciendas se habían extendido considerablemente. La hacienda Infantas tenía 5,000 metros de línea férrea, 2,000 metros de línea férrea deCaudivilla, una locomotora, una maquinaria, dos pescantes a vapor y un gasómetro; la hacienda Pro y Comas tenían 5,000 metros de línea férrea de Caudivilla y una maquinaria; mientras Chuquitanta poseía 7000 metros de línea férrea de Caudivilla, dos locomotoras y una maquinaria.
En 1912, la Sociedad Industrial Infantas Limitada, propietaria de la hacienda Infantas, que había comprado cuatro años antes la hacienda Caudivilla y anexos, construyó una línea férrea entre estas dos propiedades, comunicándose internamente, la misma que estaba a su vez intercomunicada con la vía principal del ferrocarril.
Para construir esta vía férrea, entre estas dos haciendas, los rieles tuvieron que cruzar una hacienda que quedaba entre ellas (Chacra Cerro). Para ello la Sociedad tuvo que establecer un convenio con la propietaria de esta última hacienda (Adela Vargas) para poder utilizar sus tierras, Obteniendo a su favor el uso de los desagües que venían de las sementeras de Caudivilla, además de otras aguas de riego de su uso.
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| Paso del tren, Valle del Chillón, tras paso de la hacienda Infantas, desde Lima a Ancón. Fotografía de la colección de Robert S. Platt (Robert Swanton) 1930 |
Pero también este plano presenta los cambios que se venían dando en esos años, el uso de la carretera para automóviles en reemplazo del ferrocarril. La hacienda Pro va a ser la primera en esta transformación al tener una carretera propia desde la vía principal (Lima-Ancón) hasta la casa hacienda.
Durante la década del treinta (sigloXX) el ferrocarril sufre un debilitamiento debido a la modernización de los medios de transporte. Esto se produjo sobre todo gracias a la construcción de la carretera a Ancón entre 1931-1934, por la Junta Departamental de Lima Pro desocupados, a cargo del ingeniero Heli Mantilla López; la construcción del Puente del Ejército en 1936, que apertura otras vías de acceso hacia el norte de la ciudad; y la caída de la economía cañavelera delas haciendas de los valles de Comas y Carabayllo que tuvo su punto culminante en 1938 con el cierre del ingenio de Naranjal. Estos hechos posibilitaron su poco uso.
Todo el texto e imágenes tomadas del Libro de Oro de San Martín de Porres.
Bibliografia incluida en el libro.
Gracias a su gran aporte
http://www.mdsmp.gob.pe/libro/LIBRO%20DE%20ORO%20MDSMP.html
domingo, septiembre 30, 2012
La riqueza historica perdida de Lima Norte
Lima Norte, guarda una gran historia, muy desconocida por sus pobladores. Pero mediante los historiadores, arqueólogos y muchos impulsadores, se ha tratado de recuperar ese pasado, mostrando esa historia a todos. En esta zona de Lima, han ocurrido tantos pasajes de la historia de Lima, y el Perú.
Pero la riqueza de Lima Norte, se ha ido perdiendo a través del tiempo. Como decimos, hay mucha gente que ha tratado de recuperar, esa gran historia... Las haciendas, y su riqueza, pueden servir de credibilidad a lo que se quiere mostrar. Carabayllo, es el centro principal de esta historia, y sus haciendas, como Santiago de Punchauca, Caudivilla, Chocas, Garagay, entre tantas, pero para nosotros los infantinos, nuestra historia se centra en aquella Casona, que sigue en pie...¿Donde quedaron su grandes maquinarias? Que con el tiempo, fueron adquiriendo, para hacer más grande y exitosa la hacienda...Mostraremos esos vestigios para difundir, nuestro pasado historico y rico..
Video de la visita al museo "Juan Jose Vega" en Punchauca, Carabayllo.
Más de la historia de Lima Norte:
http://jabenito.blogspot.com.es/2010/02/notas-sobre-la-historia-de-lima-norte.html
de Juan Luis Orrego
http://www.limanorte.com/w11/Identidad_Lima_Norte.php
de LimaNorte.com
Un agradecimiento a todos por sus aportes.
miércoles, septiembre 19, 2012
Breve reseña historica sobre la Casona de Infantas
La casa hacienda Infantas
Se trata de una residencia de origen colonial que perteneció a Jerónimo Infante del Real, la cual ha sobrevivido al tiempo y se encuentra en la urbanización Infantas, cerca de la comisaría de Infantas, Comas. Ahora la casona está acorralada por diversas viviendas. En sus instalaciones funciona un nido, una agencia municipal y un comedor popular. Ni autoridades municipales ni pobladores se han dado cuenta del atractivo que sería para este barrio restaurar esta casona y convertirla en un lugar de visita para escolares y turistas. Según el portal de la Universidad Católica Sedes Sapientiae, "la Casa Hacienda Infantas viene soportando con poca fuerza el paso de los años y la indiferencia de todos; este bello exponente de la arquitectura rural formó parte de los bienes del convento de Nuestra Señora de la Concepción en el siglo XVI. Uno de los primeros arrendatarios de la casa fue Jerónimo Infante del Real, quien se comprometió en 1667 a pagar un canon de 3 500 pesos anuales por un lapso de tres vidas (padre, hijo y nieto) naturales. Por esos años, la hacienda comenzó a llamarse Infantas, nombre que provenía de la mala pronunciación de Infante.
Esta hacienda, de más de 190 fanegadas de extensión (570 hectáreas), se dedicó a lo largo de la colonia a la producción de trigo (XVII) y caña de azúcar (XVIII), además del cultivo de alfalfa y crianza de ganado. Es durante el siglo XX que la hacienda reemplazó el cultivo de azúcar por algodón debido a la gran demanda internacional y al incremento de su precio. Pero el cultivo de caña de azúcar no fue desechado del todo, pues dependiendo de las fluctuaciones del precio del mercado europeo, los propietarios decidían cuando sustituir los cultivos de algodón por lo de caña de azúcar. La gran demanda de materias primas obligó a los propietarios a industrializar la producción. Para ello adquirieron modernas maquinarias y herramientas, las mismas que en la actualidad han desaparecido, al igual que los utensilios y demás enseres coloniales y republicanos. En la actualidad la casa está ocupada por un Centro Educativo inicial y un comedor popular, a pesar de la endeble infraestructura que está a punto de desplomarse. Estamos a tiempo de evitar varias desgracias: perder la valiosa infraestructura rural y perder vidas humanas"
(estudio del Lic. Santiago Tácunan Bonifacio, docente del área de historia de la UCSS).
Tomado del blog de Juan Luis Orrego Penagos Historia del Perú, América y el Mundo. Un agradecimiento a su gran aporte.
http://blog.pucp.edu.pe/blog/juanluisorrego
El 28 de julio del año de 1821 se proclama la independencia del Perú, rompiendo con el orden colonial español que duró prácticamente tres siglos. Sin embargo, la ocupación de las tierras todavía quedaría en manos de los hacendados. Lo cual nos permite estimar que una buena parte de las haciendas coloniales tuvieron su prolongación hasta mediados del siglo XX. El actual distrito estuvo conformado por varias haciendas donde sobresalen las siguientes: Chuquitanta, Pro, Naranjal, Infantas, Santa Rosa, Garagay Alto y Bajo, Cavaría, Molería, Aliaga, Condevilla, San José, Palao y Huerta Sol. También las haciendas Oquendo, Taboada, Bocanegra y San Agustín las cuales pasarán en el año de 1956, a lo que ahora se ha denominado la región Callao.
Se trata de una residencia de origen colonial que perteneció a Jerónimo Infante del Real, la cual ha sobrevivido al tiempo y se encuentra en la urbanización Infantas, cerca de la comisaría de Infantas, Comas. Ahora la casona está acorralada por diversas viviendas. En sus instalaciones funciona un nido, una agencia municipal y un comedor popular. Ni autoridades municipales ni pobladores se han dado cuenta del atractivo que sería para este barrio restaurar esta casona y convertirla en un lugar de visita para escolares y turistas. Según el portal de la Universidad Católica Sedes Sapientiae, "la Casa Hacienda Infantas viene soportando con poca fuerza el paso de los años y la indiferencia de todos; este bello exponente de la arquitectura rural formó parte de los bienes del convento de Nuestra Señora de la Concepción en el siglo XVI. Uno de los primeros arrendatarios de la casa fue Jerónimo Infante del Real, quien se comprometió en 1667 a pagar un canon de 3 500 pesos anuales por un lapso de tres vidas (padre, hijo y nieto) naturales. Por esos años, la hacienda comenzó a llamarse Infantas, nombre que provenía de la mala pronunciación de Infante. Esta hacienda, de más de 190 fanegadas de extensión (570 hectáreas), se dedicó a lo largo de la colonia a la producción de trigo (XVII) y caña de azúcar (XVIII), además del cultivo de alfalfa y crianza de ganado. Es durante el siglo XX que la hacienda reemplazó el cultivo de azúcar por algodón debido a la gran demanda internacional y al incremento de su precio. Pero el cultivo de caña de azúcar no fue desechado del todo, pues dependiendo de las fluctuaciones del precio del mercado europeo, los propietarios decidían cuando sustituir los cultivos de algodón por lo de caña de azúcar. La gran demanda de materias primas obligó a los propietarios a industrializar la producción. Para ello adquirieron modernas maquinarias y herramientas, las mismas que en la actualidad han desaparecido, al igual que los utensilios y demás enseres coloniales y republicanos. En la actualidad la casa está ocupada por un Centro Educativo inicial y un comedor popular, a pesar de la endeble infraestructura que está a punto de desplomarse. Estamos a tiempo de evitar varias desgracias: perder la valiosa infraestructura rural y perder vidas humanas"
(estudio del Lic. Santiago Tácunan Bonifacio, docente del área de historia de la UCSS).
Tomado del blog de Juan Luis Orrego Penagos Historia del Perú, América y el Mundo. Un agradecimiento a su gran aporte.
http://blog.pucp.edu.pe/blog/juanluisorrego
También podremos deducir y darnos cuenta del origen del nombre del pueblo de Infantas.
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Extracto final de: Formación Distrital (Historia del distrito)
Merece recalcarse que Infantas es casi tan antiguo como Lima. Tiene la categoría de Pueblo desde 1955 (Ley N° 12708). De la antigua hacienda en la que antaño se cultivó caña de azúcar, algodón y pan llevar, solo subsiste la Casa Hacienda. Consta de una planta y un sótano. Originalmente tuvo tres plantas.
Durante la Segunda Guerra Mundial, al producirse la represión contra los residentes japoneses, fue un excelente refugio y también fue escuela de educación primaria. Actualmente, una oficina de correos funciona allí, lo mismo que un comité de vaso de leche. También es utilizado para reuniones comunales por los pobladores (Extraido de la web oficial de la municipalidad de SMP)
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En la Época Republicana
El 28 de julio del año de 1821 se proclama la independencia del Perú, rompiendo con el orden colonial español que duró prácticamente tres siglos. Sin embargo, la ocupación de las tierras todavía quedaría en manos de los hacendados. Lo cual nos permite estimar que una buena parte de las haciendas coloniales tuvieron su prolongación hasta mediados del siglo XX. El actual distrito estuvo conformado por varias haciendas donde sobresalen las siguientes: Chuquitanta, Pro, Naranjal, Infantas, Santa Rosa, Garagay Alto y Bajo, Cavaría, Molería, Aliaga, Condevilla, San José, Palao y Huerta Sol. También las haciendas Oquendo, Taboada, Bocanegra y San Agustín las cuales pasarán en el año de 1956, a lo que ahora se ha denominado la región Callao.
El funcionamiento de las haciendas se prolongaría hasta entrado el siglo XX, ejemplo de ello es la hacienda Infantas. Por la década de 1930 pertenecía al Banco Perú y Londres y optaron para vender a tres personas quienes fueron Carlos Moreyra Paz Soldán, Don José Carrillo Ramos y Dionisio Olavides. Se dividió en tres haciendas. En ese tiempo era hacienda cañera, posteriormente comenzaron a cultivar algodón para la exportación.
En el marco social por los años de 1935 en esta zona existían personas afro peruanas que trabajaban en la hacienda cuando se cultivaba la caña. Por testimonio de un ex trabajador del lugar –Pedro Calderón- quien señala que por falta de agua comenzaron a cultivar el algodón, porque este cultivo no necesitaba de una cantidad considerable de agua. Cuando la hacienda comenzó a cultivar algodón comenzaron a utilizar mano de obra indígena, los llamados peones que procedieron de Huaraz, quienes trabajaron arduamente las tierras de cultivo. Ya en las siguientes décadas este lugar se fue urbanizando, incluso antes de las olas migratorias del campo a la ciudad. Como consecuencia de las ventas de terrenos.
Un importante legado que tiene el distrito de San Martín de Porres, como herencia de la época colonial, es la hacienda Infantas. Donde en documentos de la época lo catalogan como una hacienda de importante valor y de haber gozado en las dos primeras décadas del siglo XIX como un lugar de tranquilidad para la producción agrícola.
Un importante legado que tiene el distrito de San Martín de Porres, como herencia de la época colonial, es la hacienda Infantas. Donde en documentos de la época lo catalogan como una hacienda de importante valor y de haber gozado en las dos primeras décadas del siglo XIX como un lugar de tranquilidad para la producción agrícola.
(extracto del post: El legado de San Martín de Porres)
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La República (Historia del distrito)
En 1838, durante la Confederación de Perú- Bolivia, el ejército chileno y peruanos exiliados invadieron Lima. Este combate se realizó en la zona de Piñonate determinando el ingreso triunfal de los invasores por la portada de guía.
En 1882, en la Guerra con Chile, partió desde Infantas (parte norte de nuestro distrito) la expedición de Lynch en una maniobra coordinada con otra formación chilena en un intento de cercar y aniquilar a los huestes del General Andrés Avelino Cáceres quien advertido logró eludir el peligro. (Extraido de la web oficial del distrito de SMP)
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FOTOS: WEBS, LIMA DE AYER Y HOY, BLOG PUEBLO DE INFANTAS
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| Casa Hacienda Infantas |
viernes, julio 06, 2012
Infantas en la historia de Lima Norte
Extracto del libro: "Carabayllo: Génesis de Lima Norte" Por los autores Edgar Quispe Pastrana y Santiago Tácunan Bonifacio y de la municipalidad distrital de Carabayllo
La obra citada, narra la historia del pujante distrito de Carabayllo, cuna de las poblaciones de Lima Norte. Aquí la importancia de las haciendas, en especial de Infantas, su arraigo, su poder, y su decadencia (No narra la historia del pueblo de Infantas, pero se hace referencia)
La Esclavitud
Los esclavos eran destinados a trabajos tanto en la ciudad como en el campo. En este último, los negros eran recluidos en los galpones (casa para esclavos), separados en dos grupos: hombres y mujeres. Dentro de los galpones se prohibía hacer vida conyugal, las parejas debían vivir aparte en rancherías. Para obtener obediencia entre los trabajadores, el castigo fue uno de los medios más usados al interior de la hacienda. Los castigos iban desde los azotes hasta la muerte. Los azotes en el cepo eran temidos pues, una vez azotado y con la espalda ensangrentada, el esclavo era expuesto a la intemperie donde el calor y los mosquitos completaban el castigo. Estos maltratos aunados a una mala alimentación y los trabajos forzosos, con frecuencia desencadenaban en enfermedades que finalmente provocaban la muerte. Entre las enfermedades que sufrían estaban el mal de corazón (angina, infarto), el mal de costado(neumonía, pleuresía), el mal ijada (cirrosis,hepatitis), el mal de piedra (nefritis, cólico renal), el mal de cámaras (tifoidea, colitis), el mal de orina (cistitis, prostatitis), el mal de calentura (fiebre alta e infecciosa), el mal de bubas (tumor venéreo,sífilis), el mal de tabardillo (tifus), el mal de San Antón (lupus), el mal de San Lázaro (lepra), el mal de rabia (hidrofobia), el mal del susto (depresión) y el mal de melancolía (depresión aguda). Este último era común en los negros bozales por causa del alejamiento de su patria o familiares.
Los esclavos fueron considerados objetos de compra venta en el mercado limeño y su precio variaba de acuerdo a la edad, sexo y oficio conocido. Una vez comprado, el esclavo le debía obediencia absoluta a su amo o dueño hasta el día de su muerte, salvo que, mediante el ahorro, pudiese juntar dinero y comprar su libertad o por la voluntad de su amo pudiese ser declarado libre. Esta última actitud no significaba una buena voluntad del amo, salvo contadas ocasiones, sino por el contrario el dueño liberaba al esclavo por ser viejo o estar enfermo. De esta manera se excusaba de gastos. Es oportuno discernir acerca de porqué y cómo llegan los esclavos al Perú,específicamente para la zona rural de la costa peruana. Ante la disminución de la población indígena los hacendados españoles los reemplazaron por esclavos negros, quienes eran traídos desde el continente africano. Los esclavos estaban considerados dentro del estrato social inferiores a los indígenas y su condición fue determinada por los Reyes Católicos en 1518. Los esclavos llegaron al Perú, desde que Francisco Pizarro arribó a las costas del pacífico. Durante la época colonial los esclavos ingresaron por varias modalidades:
- Por licencia (1493-1595) concedida por el Rey a un particular, previo cobro de un impuesto y el registro de los esclavos negros.
- Por asiento (1595-1798) en que una empresa particular remplazaba al Monarca en la concesión de la licencia.
- Por libre tráfico (1798-1812) toda persona podía traficar con los esclavos. Este sistema continuó hasta 1819.
Los esclavos procedían, principalmente de Senegal y Congo; se diferenciaban por ser Chalas, mozambiques, minas, congos, mandingas y baquelas. Esta población al bautizarse adoptaba un nombre hispano y su apellido era su lugar de origen.
Una de las razones para que los hacendados emplearan esta fuerza de trabajo en las labores agrícolas fue básicamente por su alta productividad y su fácil ambientación al clima costeño. No siempre era conveniente tener un gran número de esclavos, pues ello implicaba hacerse cargo de su alimentación, vestimenta y demás gastos de manutención. Es por ello que algunos hacendados preferían alquilarlos para tareas determinadas. El esclavo, llamado también “pieza”, era considerado un bien patrimonial de primer orden, que para ser reconocidos como su propiedad, los hacendados los marcaban como a cualquier bestia con algún símbolo o la primera letra de su apellido. Esta costumbre se dejará de lado en 1784, año en que se ordena por Real Cédula la prohibición de marcar a los esclavos. La alimentación de un esclavo se reducía a tubérculos, menestras (fríjol), verduras, maíz y plátanos, y solo algunas veces carne de pescado y res, la que era repartida en siete raciones semanales. La carne fresca no les era permitida, solo se les daba las vísceras, que con ingenio lo convirtieron en potajes exquisitos que perduran hasta la actualidad como es el caso de la“chanfainita”, el “cau cau” y quizás los anticuchos, potajes que hoy se consideran“criollos”. El número de esclavos en las haciendas dependía de varios aspectos: del poder adquisitivo del propietario, de la extensión territorial de la hacienda de la cantidad de tareas el siguiente cuadro muestra la poblacion negra en el valle de Carabayllo.
Por otro lado, debido a los maltratos que recibían los esclavos, muchos de ellos se fugaban de las haciendas y se iban a vivir en las quebradas de Carabayllo, en donde formaron sus palenques. A estos esclavos fugados se les llamaba cimarrones, quienes para sobrevivir asaltaban a las haciendas, los tambos y los viajeros. Ante esta situación el gobierno virreinal ordenó a las tropas a perseguirlos y capturarlos. En 1764, el virrey Manuel Amat y Juniet ordeno al hacendado de Collique Martín Achurra: “(...) pasase parte de la tropa del Callao al Valle de Carabaillo a apreender a los negros cimarrones que robaban y mataban en aquel camino y [Martín Achurra señaló que] me fue preciso acompañar la expedición como Capitán de Regimiento de aquel Valle y uno de los hacendados que debía concurrir por su parte a la prisión y castigo de los negros(...)”
El más famoso bandido cimarrón fue el negro Andrés Mays, que rondaba los caminos del valle de Carabayllo y las haciendas de la entrada de Lima. Dicha banda estuvo:“(...) haciendo muchos daños ( ..) a todos los transeúntes y aún forzando a las mujeres que por allí se conducían(...)”
Por ello, todos los viajeros y transeúntes se encomendaban a Dios y a los santos con el fin de que en su trayecto nada le sucediese. El Camino Real a Canta era una de esas rutas peligrosas. Las consecuencias de estos sucesos en realidad habían sido generadas por los propios hacendados, quienes con sus malos tratos hicieron que los esclavos se convirtieran en cimarrones.
El ferrocarril de Lima-Ancón-Chancay
El estudio y trazo de ferrocarriles se inició durante el primer gobierno de Ramón Castilla (1845-1851) y se prolongó hasta el régimen gubernamental de José Balta (1868-1872), los cuales se construyeron con las ingentes ganancias producto de la venta del guano de isla. La construcción de estas vías férreas dio impulso principalmente a dos sectores de la economía peruana: la agricultura y la minería. Para la zona norte de Lima se proyectó tres trazos diseñados:
a) El primero, iría desde Lima, cruzaría por la parte media y alta del valle de Carabayllo (Chacra Cerro, Caudivilla, Huacoy, Punchauca, Caballero, Chocas) Palpa, cuesta de Huacho, pampas de Lochihuasi hasta Sayán. No se tomo encuenta por su excesivo costo.
b) El segundo, partiría desde Lima, cruzaría solo el valle medio de Carabayllo (Infantas, Chillón, Tambo Inga) siguiendo un trazo paralelo del ferrocarril de Ancón y de allí hasta Chancay, Chacaillo, Lomas de Lachay, Pampas de Salinas hasta Huacho. Este trazo sirvió de base para el contrato de construcción.
c) El tercer trazo iría desde Lima, cruzaría Carabayllo por Chacra Cerro, Caudivilla, Pampa Libre, Puente Piedra hasta la bahía de Ancón, Huaral, Pampa de Retes, Lomas de Chancay, Pampa de Salinas,Guacho y Sayán. Este sería el trazo que finalmente se utilizará para su construcción. Cabe mencionar que este trayecto tenía tres ramales: de Huaral al puerto de Chancay; del pueblo de Huacho al puerto del mismo nombre y de Huacho a Sayán.
En 1867, el tercer proyecto es aceptado y Modesto Basadre solicitó realizar la construcción, lo que fue aceptado por el gobierno peruano. El privilegio de uso sólo se concedía al constructor para la línea de Lima a Chancay por 25 años; después la propiedad pasaría al gobierno a los 99 años. El 19 de abrilde 1870, se decretó la apertura al tráfico público de la sección Lima a Ancón. Este ferrocarril tuvo una serie de dificultades para la culminaciónde su trazo y fue terminado recién a principios del siglo XIX. Esta importante vía férrea dio mayor impulso a los dueños de las haciendas cercanas o colindantes al mencionado ferrocarril e incrementó el valor de sus predios. Un ejemplo de ello lo vemos en 1871 con la hacienda Pro de Nicolás Rodrigo, cuyo valor ascendió a 172 748,55 soles.
Fuerza laboral de las haciendas limeñas
El éxito en la productividad de las haciendas, tanto en la colonia como en la República, dependió del trabajo de los esclavos y peones.El 12 de agosto de 1821, San Martín decretó una resolución que establecía que apartir de la fecha cada hijo de esclavo que nacía en el Perú era libre. Éste fue el primer gesto amplio que promovió el libertador en pro de la población esclava. Durante el gobierno de Simón Bolívarse dictó las primeras reglamentaciones para los esclavos. Una ley del 14 de octubre de 1825 estableció un horario de trabajo de no más de 10 horas laborales, ningún esclavo podía recibir másde 12 azotes como castigo, prohibiéndose asi mismo el uso del cepo, grillos y bregas. De igual manera, se obligaba al hacendado a entregar una libra de harina en tres raciones y dos raciones de fríjol para su manutención diaria. El 3 de diciembre de 1854, el presidente Ramón Castilla decretó la abolición de la esclavitud en todo el Perú. Esta ley generó que unos quince mil negros esclavos se acogieran a su beneficio y por ello el gobierno se comprometió a asumir el costo de cada esclavo e indemnizaba a cada propietario con un equivalente de 300 pesos por cada esclavo.
Previo a este beneficio, el 17 de noviembre de 1849 el gobierno de Ramón Castilla promulgó una ley con el objetivo de contratar inmigrantes chinos “coolíes” para que laboren como peones, principalmente en las haciendas productoras de azúcar y algodón. Se estima que desde 1849, fecha en que llegó el primer grupo de chinos, hasta 1872, llegaron al Perú aproximadamente cincuenta mil chinos, la gran mayoría procedente principalmente de Macao, de ahí el apelativo de “macacos”. Para 1874, el número de colonos chinos sobre pasaba los ochenta mil habitantes, de los cuales 24,298 chinos radicaban en Lima
Durante casi todo el siglo XIX la inestabilidad fue una constante en la vida política, económica y social de la República peruana. La exportación del guano y el salitre conformaba un panorama económico prometedor, pero fue interrumpido por el conflicto con Chile. Durante esta época se cortó las líneas del progreso de la economía peruana. Las haciendas fueron obligadas a pagar cupos de guerra, la mano de obra disminuyó y el mercado interno y externo se redujo a límites inaceptables. Por otro lado, las islas guaneras fueron expropiadas por el gobierno chileno, y administraron las remesas de guano y salitre quese comercializaba con los países europeos
Carabayllo (LIMA NORTE) durante la guerra con Chile
Al declararse la guerra con Chile, el Concejo Municipal de Carabayllo, presidido por el alcalde Pedro Antonio Pomar, convocó a los hacendados y pobladores del valle a una reunión extraordinaria, el 1 de junio de 1879. En dicha reunión se informó a los asistentes de los últimos acontecimientos acaecidos con el país vecino, los pobladores acordaron participar en la defensa del suelo patrio.Con dicha finalidad deciden conformar el "Escuadrón de Carabayanos" que estaría presidido por el alcalde municipal y Francisco Canevaro. En dicha reunión se elaboró un acta de compromiso en la que manifestaban su propósito de defender la patria ante cualquier agresión por parte de los chilenos. Durante la guerra contra Chile, el valle de Carabayllo tendrá un rol protagónico. Después de las batallas de San Juan y Miraflores, llevadas a cabo el 13 y 15 de enero de 1881 respectivamente, el presidente Nicolás de Piérola se retiró del campo de batalla y se dirigió a la sierra central
La recuperación de las unidades de producción
Acaecidas las guerras con los ejércitos chilenos y ante la imposibilidad –al menos durante los primeros años posteriores a la guerra– de que el grueso de la población vuelva a sus actividades agropecuarias, una parte de la población se dedicó a la pesca de camarones en el río Chillón. Esta actividad económica fue practicada por un buen número de pobladores, quienes formaron un gremio de Camaroneros. Estos trabajadores laboraban desde Márquez-desembocadura del río Chillón– hasta Macas. Por otro lado, la guerra con Chile ocasionó un retroceso y estancamiento en el desarrollo de la producción agrícola peruana. En plena guerra algunos hacendados buscaban formas para mantener su producción. La hacienda Infantas, contaba con un trapiche para moler caña de azúcar y un destilador de ron de caña, su propietaria, la Sociedad Althaus y Tenaud, en un intento por darle sostenibilidad a la empresa, realizó un convenio con el hacendado de Asnapuquio para que su caña fuera molida exclusivamente en el trapiche de Infantas. Este convenio, de tres años de duración, estipulaba adicionalmente la producción de ron de caña en el mismo trapiche. Por esta labor y en vista de la escasez de circulante, la hacienda Infantas cobraría en especie el 40% de la producción de caña molida y de la elaboración de ron. Posteriormente, las unidades productivas se fueron recuperando y se vio impulsada con la agroindustrialización. Es así como, a la clásica producción de caña de azúcar, se sumó el algodón que, para inicios del siglo XX representó uno de los productos de mayor demanda en el ambito mundial. En este proceso de recuperación, la economía y la agricultura peruana pasaron por tres grandes momentos:
-La etapa de reconstrucción (1890 a 1900). Se organizaron las Cámaras de Comercio francesa, española, del Callao, Arequipa y Lima; se establece el Banco Italiano, se estructuran los bancos hipotecarios, surge la Sociedad de Agricultura y Minería.
-Etapa de afianzamiento y crecimiento agrícola y de exportación (1901-1930) Las empresas agroindustriales lograron exportar productos como el azúcar y el algodón, que se vieron favorecidos por los conflictos acaecidos de la primera guerra mundial.
-Etapa de modernización y afirmación económica (1931-1960). Las haciendas se implementan con diversas maquinarias agroindustriales .Este lento desarrollo del sector agroindustrial nuevamente tuvo que afrontar la escasez de la fuerza de trabajo, más aun después de la interrupción de la migración china al Perú. Ante esta situación, el gobierno de Piérola promovió la llegada de la mano de obra japonesa, mediante un decreto firmado el 19 desetiembre de 1898. Del primer grupo dejaponeses que llegó al Perú en 1899 ochenta fueron destinados para trabajos agrícolas en el valle de Carabayllo. En Carabayllo, la hacienda Caudivilla fue una de las que contrató mayor cantidad de mano de obra oriental.
La fuerza de trabajo asiática destacó por ser muy laboriosa y pudo adaptarse a un periodo intensivo de trabajo. Esta apertura del mercado laboral para inmigrantes asiáticos fue abolida en 1923. Pero a causa de la coyuntura bélica que atravesó Europa con la primera guerra mundial(1914 – 1918), que provocó una gran demandadel sector agrícola, el gobierno de Augusto B. Leguía impulsó una nueva apertura del mercado nacional. Sin embargo, en la década de 1910, los propietarios de las haciendas de Carabayllo para no verse perjudicados económicamente con la inestabilidad política, económica y social, optaron por arrendar sus propiedades con la finalidad de obtener un rédito, librándose de todo compromiso y riesgo de administración de la empresa agrícola.
La I Guerra Mundial favoreció a la producción de azúcar que, debido a las altas cotizaciones que alcanzó en el mercado mundial. Se convirtió en un producto netamente de exportación, transformando la costa norte y central del Perú en la zona azucarera más importante del Perú
Posteriormente, a partir de 1925,comenzó la disminución pues los precios bajaron al punto que muchos ingenios se vierono bligados a cerrar sus instalaciones temporalmente. Es así como Chacra Cerro, Pro, Chuquitanta y Carapongo (este último, en el valledel Rímac) dejaron de producir azúcar entre1925 y 1926. En todo el valle de Carabayllo sólo quedó funcionando el ingenio de Naranjal, que en 1938 también dejó de producir azúcar.
El éxito del cultivo de caña de azúcar y algodón en el mercado mundial llevó a que muchos extranjeros y empresarios adinerados a formar sociedades y compañías agrícolas. Estas organizaciones empresariales compraron tierras agrícolas de diversas haciendas y las fusionaron. Por otro lado la producción de algodón permitió el surgimiento de una mediana industria algodonera, tanto en la costa central como el sur del Perú. Las haciendas dedicadas a la producción de esta materia prima instalaron máquinas desmotadoras, con las cuales procesaron la fibra textil empaquetándola en pacas para su posterior transporte y venta. Éste es el caso de las haciendas Chacra Cerro y Chocas, en el valle de Carabayllo, siendo esta última la encargada de procesar el algodón que elaboraban las haciendas vecinas de Caballero y Punchauca. Pero del algodón no sólo se aprovechaba la fibra, sino también la semilla o pepa de la cual se extraía aceite. Posteriormente, la crisis económica de los Estados Unidos en 1929-30 afectó a la producción de azúcar, y de otras materias primas. Los cambios de la economía mundial provocaron que muchos empresarios agrícolas transformen sus ejes de desarrollo, alternando en algunos casos la siembra de algodón con la crianza de ganado vacuno. El auge de los diversos productos lácteos se presentó en Arequipa y en el valle de Carabayllo, principalmente en las haciendas La Molina y San Diego. Este apogeo duró hasta mediados del siglo XX. En los años treinta, la producción de azúcar –en los valles de Carabayllo y el Rímac– alcanzó un volumen de 17 076 toneladas métricas, que eran procesadas en los ingeniosde la zona. En Carabayllo existían seis ingenios.
Al iniciarse la segunda guerra mundial (1939-1945), la producción algodonera decayó debido al cierre del mercado europeo, incluyendo al país oriental del Japón. El azúcar tuvo mejor suerte ya que su demanda se incrementó, principalmente hacia el mercado norteamericano. A partir de la década del treinta, los trabajadores de las haciendas eran peones de procedencia mestiza, principalmente del norte y centro del país, llamados: enganchados, quienes se constituyeron en esencial mano de obra que se caracterizaba por ser de bajo costo. Durante esta etapa surgieron los primeros movimientos sindicales que promovieron una serie de reivindicaciones sociales, no sólo de trabajadores de clase obrera sino también campesina. Estas acciones fueron promovidas por los partidos políticos de masas,como el APRA y el Partido Comunista, que tratando de ganar protagonismo, apoyaron la reivindicación y defensa de los derechos sociales de la clase trabajadora. Otro aspecto a considerar es la dinámica social que se desenvolvía en el pueblo de San Pedro de Carabayllo. Lima inicia un crecimiento urbano y los ejes viales importantes van a ser los focos del establecimiento urbano. En Lima Norte, el ferrocarril Lima-Ancón y la carretera Lima Canta se constituirán en el eje de los nuevos centros urbanos, esto va a provocar un aislamiento de San Pedro de Carabayllo, ya que ambas vías estaban distantes del pueblo. Por ello, San Pedro se mantendrá como un pueblo rural ajeno a la modernidad en términos de desarrollo, sin embargo, el pueblo tuvo algunas excentricidades, como la llegada del cine en 1938, lo cual motivo a la comunidad a construir un local adecuado para las proyecciones cinematográficas. En 1953, el Concejo Municipal de Carabayllo adquirió un grupo electrógeno para dotar de energía eléctricadurante las noches a la población. El servicio de luz estaba restringido a un horario de 6:00 p.m. a11:00 p.m. y la tarifa mensual que pagaba cada poblador era de S/. 2.00 soles. En ese año el alcalde era el Sr. Daniel Peláez Tataje, uno de los últimos alcaldes que aún reside en el pueblo de San Pedro de Carabayllo. Históricamente la capital del distrito de Carabayllo fue el pueblo de San Pedro. Pero formalmente, de acuerdo a la Ley Nº 12301 emitida durante el gobierno de Manuel A. Odría, el 3 de mayo de 1955, se le otorga a San Pedro de Carabayllo la categoría de pueblo y capital del distrito.
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Durante el período 1879-1883, el Perú atravesó por una situación muy crítica debido a la infausta guerra contra Chile. Después de los combates marítimos y de la campaña terrestre del sur, los chilenos, lograron ocupar la ciudad de Lima, en 1881. Este acontecimiento obligará al presidente, Nicolás de Piérola a retirarse de la capital y dirigirse a la sierra central, desde donde trató de organizar la defensa del suelo patrio.En estas circunstancias, el reconocido tradicionalista Ricardo Palma le escribe a Piérola para conminarle a utilizar la vasta experiencia y preparación en asuntos militares del general César Canevaro Valega, integrante de la Sociedad José Canevaro e Hijos,quien se encontraba plenamente restablecido de una herida de bala que había recibido en su participación en la defensa de Lima. A pesar de esta recomendación, Piérola nunca enroló al referido general en los ejércitos peruanos. La carta en mención fue escrita el 4 de marzo de 1881, en la que Palma también le informa lo que estaba sucediendo en la capital con la ocupación chilena
A pesar de este mudo llamamiento, el general César Canevaro no dejará de participar cercanamente en las diversas decisiones políticas asumidas por el gobierno peruano y la comunidad edilicia de Lima. El alejamiento de Piérola del centro de la ciudad, posibilitó la elección de un nuevo presidente para el Perú, siendo designado Francisco García Calderón. Esta designación no será reconocida por el Alcalde de Lima, Rufino Torrico. Ante esta actitud, el electo presidente, mediante decreto del 18 de marzo de 1881, declara cesante a los miembros del municipio limeño y repone en sus cargos a las anteriores autoridades edilicias. Es así como el general César Canevaro asume el cargo de Alcalde de Lima, función que ya había desempañado en años anterioresLa instalación del nuevo cuerpo ediliciose llevó acabo el 31 de marzo de 1881, pero este nombramiento fue nominal, pues los chilenos controlaban todas las instancias del Estado peruano. En medio de esta situación, el general Canevaro intentó realizar su labor como Alcalde de Lima sin obedecer las disposiciones chilenas, provocando que el jefe del ejército chileno dispusiera su cese el 7 de diciembre de ese mismoaño. En su reemplazo se nombró a Adolfo Guerrero como nuevo Alcalde de Lima. Concluida la guerra, en 1887, nueve hermanos de la Sociedad Canevaro acuerdan ceder y traspasar todos sus derechos, acciones y capitales que tenían en la hacienda Caudivilla-anexos, a tres de sus hermanos: José Francisco, Rafael y César Canevaro Valega, quienes en adelante serán los únicos accionistas y dueños exclusivos de dicha propiedad.Estos hermanos deciden en 1892,constituir una nueva sociedad denominada: Sociedad Agrícola Caudivilla Limitada. Las propiedades que conformaban esta sociedad estaba integrada por la hacienda Caudivilla-anexos, las tierras de Pampa Libre, Gallinazo, San Pedro Alcántara, ubicadas al otro lado del río, y finalmente la hacienda Punchauca. El gerente y representante legal de la empresa será el general César Canevaro Valega, quien logra constituir a la sociedad como una de las más exitosas empresas agrícolas de Carabayllo. La extensión de todas laspropiedades que conformaban dicha sociedad alcanzaba a 451 fanegadas. En 1894, Rafael Canevaro se constituirá en el único propietario de la Sociedad Agrícola Caudivilla Limitada, debido a que sus hermanos César y José Francisco le transfieren sus derechos y acciones. Durante la gestión de Rafael Canevaro, la Sociedad sobrellevará una disminución de la mano de obra que provocó una contracción en la productividad de la empresa. Estas circunstancias fueron provocadas por la suspensión del tráfico de la mano de obra china (coolíes) hacia el Perú, que recién se restablecerá en 1899 con la llegada de mano de obra procedente del Japón. Solo de esta manera, Rafael Canevaro podrá contratar un primer grupo de 50 japoneses procedentes de Hiroshima. Pero esta situación no sólo era producto de la escasez de fuerza de trabajo, sino de una severa crisis en el ámbito mundial que originó la disminución del precio del azúcar. Este oscuro escenario e incierto panorama, motivó a Rafael Canevaro a persuadir a sus hermanos, César y José Francisco, para nuevamente asociarse. Es así como Rafael Canevaro devuelve las acciones a sus socios en 1902. Nuevamente bajo el poder de los tres hermanos Canevaro, la Sociedad contratará un promedio de 50 peones japoneses más, procedentes de Hiroshima para así impulsar la producción de caña de azúcar. Además, para darle un verdadero impulso a la productividad de las haciendas que conformaban la Sociedad, deciden solicitar un préstamo de 6.500 libras peruanas al Banco del Perú y Londres, poniendo como garantía las tierras de Caudivilla-anexos, cuya extensión, en este año de 1902, abarcaba unas 427 fanegadas
En 1908, la Sociedad Industrial Infantas Limitada propietarios de la hacienda Infantas,deciden comprar las tierras de Caudivilla-anexos,de la Sociedad Agrícola Caudivilla Limitada, pagando por ellas 15000 libras peruanas. En 1912, tuvo la necesidad de construir un trazo que comunicase con la línea férrea que iba hacia el puerto de Ancón para así poder trasladar sus productos agrícolas al mercado interno y externo.El punto de partida de dicha vía ferroviaria era la hacienda Infantas, pero para llegar a su destino debía de cruzar las tierras de la hacienda Chacra Cerro, propiedad de Adela Vargas, con quien establece un convenio para que la línea cruce por su propiedad. El convenio se establece por un periodo de 15 años, recibiendo en reciprocidad la dueña de Chacra Cerro, el uso de los desagües de los potreros o suertes de tierras que se hallaban en la hacienda Caudivilla. Además del uso del agua de riego que llegaba por la toma de 3 bocas. Estas raciones adicionales de aguas y desagües era inndispensables para mejorar la productividad de la hacienda Chacra Cerro.
En 1917, la Sociedad Industrial Infantas Limitada se ve imposibilitada de pagar un préstamo equivalente a 75 000 libras al Banco Alemán Transatlántico. Esta situación la obliga a rematar la hacienda Caudivilla-anexos, que es adquirida por la Compañía Agrícola Carabayllo quien paga por ella un valor de 261 000 libraa peruanas.
En 1920, Caudivilla-anexos formará parte de una nueva sociedad, quien paga por ellal a suma de 1'750.000 dólares americanos. Esta adquisición convierte a la Sociedad Agrícola Infantas y Caudivilla Limitada en una de las más grandes propietarias de tierras agrícolas en el valle de Carabayllo. En 1938, la referida sociedad arrendaría las tierras de Caudivilla-anexos a Octavio R.Gago y Lozano, Benito Lores Gonzales, Luis Dibos Dammert y José Quesada Larrea, por un tiempo de 6 años, con una merced anual conductiva de 4.700 quintales de algodón desmotado. Concluido el presente contrato de arrendamiento, la sociedad, representada por Rollin Thorne Sologuren, arrienda a los hermanos Luis y Enrique Dibos Dammert las mismas propiedades, además de la hacienda Chacra Cerro que contaba dentro de sus instalaciones con una fabrica desmotadora de algodón. El tiempo de arrendamiento fue de 4años por la que los arrendatarios se comprometían a pagar anualmente 7.138quintales de algodón Tanguis debidamente despepitados y limpios. En 1945, la Sociedad Agrícola Infantas y Caudivilla Limitada, cambia de razón social y se denomina: Sindicato de Inversiones Rusticas y Urbanas Sociedad Anónima (SIRUSA) Este cambio de nombre obedece a que la sociedad aparte de explotar las tierras agrícolas del valle de Carabayllo, darán inicio al crecimiento urbano. Muchas hectáreas de tierras agrícolas pasaron a convertirse en zonas urbanas. Al igual que 10 años atrás, los hermanos Luis y Enrique Dibos Dammert, solicitarán en 1948, al nuevo propietario de Caudivilla-anexos, su arrendamiento por un espacio de 6 años, con un pago anual de 3.600 quintales de algodón Tanguis limpios y desmotados.
En este año, se lleva acabo una tasación de la propiedad, dando como resultado el aumento del valor de la hacienda Caudivilla-anexos a un importe de 22´452.227.50 soles oro, 18´086.000.00 más que hasta ese entonces estaba estimada. En 1957, nuevamente los hermanos Dibos Dammert arrendarán la hacienda Caudivilla-anexos (Concon y Huacoy), por un período de 6 años, el cual se prorrogara por un año más con una merced anual conductiva de 3.000 quintales de algodón desmotado y limpio. En el período de los hermanos Dibos Dammert el cultivo y la producción de algodón se supero largamente lo que le permitió pagar la alta merced conductiva, así mismo los Dibos se dedicaron a la producción lechera y para ello contaban con un establo con ganado vacuno traído de Holanda. Esto se debió a que como patrón de las haciendas, principalmente el señor Enrique Dibos, tenía una relación horizontal con todos sus trabajadores, los apoyaba en las necesidades más urgentes que tenían, además participaba de las celebraciones tanto religiosas como festivas que se llevaban a cabo en la hacienda Caudivilla, asimismo los mismos Dibos vivían en la hacienda permanentemente. Esta relación horizontal entre Patrón y los trabajadores de la hacienda comprometió a este último grupo a trabajar con mayor voluntad ya que su esfuerzo de alguna manera era reconocido por el patrón, principalmente en los momentos más difíciles que pasaba cada trabajador. Por ello los que han vivido esta época lo recuerdan con gran cariño y gratitud.
En este año, se lleva acabo una tasación de la propiedad, dando como resultado el aumento del valor de la hacienda Caudivilla-anexos a un importe de 22´452.227.50 soles oro, 18´086.000.00 más que hasta ese entonces estaba estimada. En 1957, nuevamente los hermanos Dibos Dammert arrendarán la hacienda Caudivilla-anexos (Concon y Huacoy), por un período de 6 años, el cual se prorrogara por un año más con una merced anual conductiva de 3.000 quintales de algodón desmotado y limpio. En el período de los hermanos Dibos Dammert el cultivo y la producción de algodón se supero largamente lo que le permitió pagar la alta merced conductiva, así mismo los Dibos se dedicaron a la producción lechera y para ello contaban con un establo con ganado vacuno traído de Holanda. Esto se debió a que como patrón de las haciendas, principalmente el señor Enrique Dibos, tenía una relación horizontal con todos sus trabajadores, los apoyaba en las necesidades más urgentes que tenían, además participaba de las celebraciones tanto religiosas como festivas que se llevaban a cabo en la hacienda Caudivilla, asimismo los mismos Dibos vivían en la hacienda permanentemente. Esta relación horizontal entre Patrón y los trabajadores de la hacienda comprometió a este último grupo a trabajar con mayor voluntad ya que su esfuerzo de alguna manera era reconocido por el patrón, principalmente en los momentos más difíciles que pasaba cada trabajador. Por ello los que han vivido esta época lo recuerdan con gran cariño y gratitud.
Todos los derechos del libro. Imagen y textos.CARABAYLLO: Génesis de Lima Norte
lunes, marzo 12, 2012
Imagen de la Casa Hacienda
Aproximación, 1870
En una busqueda del pasado infantino, a través de la historia, más aún centrada en la Casa Hacienda Infantas, otrora y exitosa hacienda, anclada en el centro del pueblo de Infantas. Se encuentra en pie a pesar del olvido de las autoridades. Solo nos quedaba las imágenes actuales, pero gracias a los aportes de muchos amigos, y de paginas, se logró conseguir esta imagen que nos deja asombrados, a todos nosotros que conocemos esta joya colonial. El blog: Lima de Ayer y Hoy, nos cedió amablemente su imagen.. Y se la mostramos a todos los infantino..
Para ver el enlace click aquí: Casa Hacienda Infantas
Fotografía Atribuida a Villroy Richardson
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| TRABAJO ARQUITECTÓNICO DE LESLIE MELENDEZ, DONDE MUESTRA LOS TRAZOS DE LA CASA HACIENDA. UNA CASA DE ESTILO NEO PALLADIANO |
domingo, marzo 11, 2012
Plano de las haciendas y pueblos.
UNA IMAGEN DEL PLANO DE LAS HACIENDAS Y PUEBLOS A INICIOS DE LA REPÚBLICA. FOTOGRAFÍA, CORTESÍA DE ROLANDO ARCIGA SOTO
martes, febrero 14, 2012
Actividades en el JAE 3024
Área de regiones poligonales
Los productivos Encinas 2011
Un agradecimiento a los muchachos, propietarios de los vídeos.
miércoles, febrero 01, 2012
viernes, septiembre 30, 2011
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